El JJ no se ríe. Su imagen reta a la cámara para ser exhibido como uno más de una aristocracia que ha decido cambiar de equipo y jugar con el número 3. Es más alto que los policías que se ocultan la cara tras unas máscaras y además, también, es blanco, otro güero residente de los Estados Unidos, que según dice la nota del Universal tiene récord criminal por traficar con mariguana. Es más corpulento que sus verdugos y seguro tiene más mundo. Fue capturado, dicen también el gobierno mexicano, sin un solo disparo, como si el JJ ya supiera que el gobierno mexica le iba a echar el guante. Lo que más llama la atención es su vestuario. Es una foto claramente mediática y con representación simbólica. El JJ, al igual que su compinche, escogió salir a posar con la marca de los narcos: “Polo”, haciendo alarde de derroche monetario y del porqué nuestra juventud aspira a ser como ellos. No sólo exhibe su piel blanca por las mangas cortas con las que se retrata, sino a la piel que se coge: l...
Blog dedicado a la reflexión y descripción teórica del mundo cómico-mágico-musical de Raúl Carrillo Arciniega