Albercas Ser padre moderno es sinónimo de sacrificio. La propia sociedad impone un sinnúmero de avatares (en el sentido real del término) por los que los padres comprometidos con sus hijos deben pasar, casi como una especie de iniciación a la inversa. Como parte de ese ritual y preocupación se encuentra cuidar de los hijos para que tengan una infancia “equilibrada”; llena de todas las oportunidades que en realidad les hubiera gustado tener a los padres y que los hijos siempre desprecian porque sólo las padecen. En esta línea de pretensiones fue que por segundo año hemos metido a nuestras hijas a un circuito de natación del condado de Hazard, para citar un referente de ondón. Desde hace un mes y medio mis hijas se han sometido a un intenso entrenamiento físico para competir con otros niños, la gran mayoría gordos, y adolescentes superdesarrollados por las hormonas que consumen en la leche. Eso que en apariencia suena de lo más normal para aquellos que han tenido una infancia col...
Blog dedicado a la reflexión y descripción teórica del mundo cómico-mágico-musical de Raúl Carrillo Arciniega