Ir al contenido principal

Entradas

Repaso a la crítica o ¡Hazlo como hobby! II La lectura se fue conformando en una actividad que sólo hacía para llenar aquellos “terribles vacíos”, de acuerdo con mis pares, con los que mi vida se sustentaba y con los que hasta entonces había vivido. Por lo visto, había llegado a una jungla de letras donde la permanencia dependía de la cooptación del adversario, así como de la rispidez del comentario para hundir al contrario de forma inmejorable. Al tiempo entendí que leer no era lo mismo que entender lo leído, y lo que es mejor, acumular lo leído en una suerte de herramienta de trabajo para relacionar lo que se lee con el mundo que te rodea. La mayoría de mi pares no han llegado a entender cuál es la diferencia, y lo que es peor, no saben que tienen esas carencias. De ese modo, gracias al resentimiento que de los otros tuve, pude fijar una actividad que no es propiamente literaria sino analítica. Asimismo, el resentimiento es el que me ha llevado a formular aproximaciones al estudio ...
Repaso a la crítica o ¡Hazlo como hobby! I Mi madre dentro de su pensamiento racional y pragmático me advertía con poder oracular que no me dedicara a las fruslerías literarias porque de eso no iba a poder vivir, léase acumular riqueza. ¡Cuánta razón tenía! Yo porfié en el camino de la palabra más por desobediencia y para llamar la atención de mis padres, que por una razón de gustos. En mi vacilante inicio por la senda de la adultez me entregué a la literatura por mera pose; se me hacía que usar el cerebro dentro del contexto clase mediero mexicano era una rebeldía en todo sentido. El tipo de amistades provincianas a las que estaba acostumbrado no veían más allá de su guardarropa diario y de la acumulación de bienes sólo con afanes de lucimiento. Al ser de los más desprotegidos de los individuos en una escala social, me dedicaba a condenarlos por envidia y a cultivar eso que ellos no tenían: resentimiento. El resentimiento es siempre visto como una cualidad negativa. En mi experien...
La construcción del ser latinoamericano II Ahora creemos que las cosas están bien, sólo porque somos nosotros los que vivimos en ellas. Sin embargo, nunca ha habido nadie que no viva dentro de sus cosas y que haya presenciado otras que no estén en su rango de vida. Podemos comparar las cosas que no había y ahora hay. Lo evidente frente a lo no tanto. Creemos que el mundo es mucho mejor porque pensamos que no hay cosas que no sabemos que existen hasta que descubrimos que siguen vigentes. Así, la manera de imaginar mi universo es un mundo lingüístico que parte de una lengua para extenderse más allá de los confines de mis aproximaciones. Es decir, imagino primeramente el mundo en español, concretamente en español mexicano. Imagino una serie de universos sobrenaturales que nunca he conocido y que ni siquiera estoy seguro de que existan. Imagino que tengo históricamente problemas para asimilar mi humildad. Imagino que soy parte de unos rituales festivos, de una confusión metafísica, de una...
La construcción del ser latinoamericano I ¿Cómo construir un mundo latinoamericano desde una retórica de la identidad? La identidad supone una identificación del hombre con el otro, ser idénticos es ser el mismo. Los afanes clasificatorios son espacios para la unidad estadística. ¿Hay algo que realmente nos distingue? o esa distinción de la que se habla aparece como una atribución que forma y transforma un organismo en otro totalmente idéntico. La transformación de la que se habla deviene en una serie de prácticas culturales que dicen algo diferente de lo que se vive. Por ejemplo, comer tacos determina mi formación cultural, es decir, como soy mexicano debo comer tacos para reafirmar mi identidad cultural. A medida que coma más tacos podré decir que mi cultura se construye mediante un mismo factor: el comer. Todos sabe que este racionamiento es falaz porque aunque no coma tacos o si como, eso no me determinará mi auténtico ser mexicano. Entonces, para buscar dar respuesta a mis difere...
Dora’s Journey Dora, the explorer , conduce a mis tres hijas sobre desérticos terrenos del Arizona. Recorren con ella una travesía hacia un lenguaje que se les confunde Mientras pide ayuda, mis hijas saltan e imploran a Dios que guarde sus correrías de amazona y Malitzin solitaria. Abren la boca y callan solamente. Ignoran la invitación para ahuyentar a un zorro enmascarado, que oculto, intenta robarles un mapa imaginado de recuerdos. Con un lenguaje que se les agolpa, mis hijas gritan “louder” con más fuerza. Cruzan una frontera montañosa para encontrar en sus nombres el acertijo que revele un perdido acento sobre las vocales ignoradas de los nuestros.
“Mis poemas no son mis poemas” Maestro Zen Ryokan Poema Kanshi El primer día de verano me pongo mi túnica con desgano Al filo del agua los sauces se han tornado en un verde intenso Al lado opuesto de la ribera Las flores de durazno y ciruela Se dispersan en la brisa matutina Deambulo arrancando briznas de mala hierba Inadvertidamente llamo a una puerta cubierta de maleza Las mariposas retozan en el sur del jardín Las flores de nabo obstruyen la valla de bambú en el lado este Aquí, en una atmósfera de perfecta tranquilidad Los días largos de verano Se prolongan sin fin Un lugar tan remoto es llamativo en sí mismo Fácilmente movido por la hermosura --así es mi naturaleza Tomo algunas palabras Y se convierten por sí solas en poemas ¿Quién puede decir que mis poemas son mis poemas? Mis poemas nunca han sido míos Cuando entiendas que mis poemas realmente no son mis poemas entonces podremos hablar juntos con poesía. Traducción del inglés de Raúl Carrillo-Arciniega
Oiga Doctor (Reflexiones desde la Malinche) No me diga eso profesor, doctor, decano, su eminencia. Yo soy mexicano, de los buenos. De esos que se acuestan con la frente en alto. No me diga eso doctor. Que yo soy quien soy porque así me lo dijeron en la escuela cuando era niño mientras cantaba mi himno nacional. Incluso ahora con el correr de los años en que instalado en Tenesí, cómodamente instalado, descubro que soy parte de algo grande, que sigo el camino de quienes como yo, han podido trascender una frontera para acceder al espacio superior de las ideas que de nosotros se generan. No me diga que no soy distinto a usted, que con respeto le hablo porque así me lo indicó mi madre en mis primeras lecciones de vida. Y le hablo de usted porque mi madre me ha recomendado tratar con respeto a mis mayores. Me lo dijo hace tiempo. No me diga que yo no tengo el espíritu del goce estético. No me quite eso, no me engañe con sus patrañas imperialistas, que al construirme de esa manera me destr...