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El que lo lea

Es lamentable, e incluso risible, tratar de escuchar las razones por las cuales los medios mexicanos intentan justificar la práctica del puto mientras el portero de la selección opuesta despeja desde su área. Los intelectuales más “varoniles” tratan, asimismo, de ofrecer una visión aguda que pretende colocar el insulto del lado del relajo y no del escarnio y sobajamiento del oponente. Es como si el juego de ver quién argumenta de una manera más válida la necesidad de golpear a alguien porque se lo tiene merecido fuera parte de ser hombre y no puto, aunque uno se dedique a empresas poco varoniles como lo es el manejo de la palabra. La sociedad mexicana es homofóbica y no lo sabe. Su machismo está tan arraigado que no puede desprenderse de él por más que sus defensores hayan visto el mundo y hayan podido constatar que no todo es como ellos piensan. Para muestra tenemos desde gobernadores que dicen que sienten asquito cuando los ven en la calle, hasta canciones de rock que dicen que es p...

Correr en tiempos accidentados

O Tempus Fugit Hasta ahora he leído algunas ideas que muestran al correr como una actividad que tiene cierta cercanía con la resistencia en cualquier trabajo mental que se realice. No es que no esté de acuerdo con la analogía ni con el pensar que correr es una actividad beneficiosa, sin duda ejercitar el cuerpo es algo que se debe hacer. El problema es hasta cuándo, bajo qué paradigmas y hasta dónde. Esta pregunta tal vez me la hago cuando el cuerpo ya no es lo que era hace 20 años cuando no sabía lo que era el cuerpo. Cuando el cuerpo, el mío propio, no era algo de lo que pudiera ser consciente como espacio para la sustentación de vida. Mi cuerpo sólo debía ser satisfecho y dentro de esa preocupación buscaba nutrirlo de lo que me pidiera: fundamentalmente sexo y comida. Siempre estaba hambriento de lo primero y lo segundo no lo ejercía de forma sibarita. Ser consciente del cuerpo es ser consciente del paso del tiempo. Ahora escribo más impulsado por la tristeza de se...

In Memoriam José Emilio Pacheco

Leí este texto en Puebla por allá del 2007 cuando conocí por segunda vez a José Emilio Pacheco en un  homenaje que le hizo el gobierno del Estado y la Universidad de Tennessee en las Jornadas Internacionales de Poesía Latinoamericana. En aquella ocasión participé en la mesa de homenaje con presencia del autor, quien escuchó atentamente lo que cada uno dijo de su poesía. Al terminar la mesa nos dio las gracias y respondió a cada una de las acotaciones que los ponentes hicimos en torno a su obra. Acompañé a José Emilio Pacheco a comer a su hotel para después ir a la recepción de su placa como visitante distinguido del ayuntamiento. Comimos con él mi amigo Víctor Cabrera y yo. En la comida nos habló de su amistad con José Carlos Becerra. Lamentaba la pérdida de ese gran poeta a quien yo había estudiado durante mi época universitaria. Lo que más recuerdo de él es el malestar que tenía que sufrir porque debía usar corbata. Lo acompañamos durante la ceremonia. Nos desp...

Riding the Dinosaur

First Annual Monterroso Lecture Series Friday March 23, 2012 Dr. Raúl Carrillo Arciniega, Department of Hispanic Studies The first time I read/heard the short story the Dinosaur by Monterroso I was living in Guadalajara, Mexico around 1990. I used to spend my evenings going to the theater to watch Pedro Almodóvar’s films without actually attending school. To me these films opened a new visual paradigm and advanced my unsteady and incipient artistic formation. A friend more knowledgeable than me in literary matters presented the story and the author to me when we were talking about the films that we had watched that day: La ley del deseo and Matador. I cannot recall why we ended up talking about dinosaurs rather than matadors but I guess this is the way youth works. This friend whose name I think I have forgotten asked me if I knew the shortest work of fiction in the history of literature, he didn’t use the term Hispanic literature because at that age we didn’t beli...