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Despicable M(exicans) 2

Despicable M(exicans) 2 La  historia de la representación de los tipos sociales es la historia de la construcción de una nación. México y lo mexicano han pasado por una serie de transformaciones desde trincheras visuales con las cuales se ha pretendido dar una visión de lo que se percibe. Este ha sido digamos el problema, que la construcción de una nación se efectúa desde los terrenos de la percepción y nunca desde su construcción real, dado que esto último es imposible de corroborar. Entonces construir un país bajo la representación es una tarea que presenta sobre todo agendas políticas y necesidades comerciales. México nunca ha sido lo mismo para un mexicano que para un gringo. Para el mexicano México no otra cosa que lo ve al salir de su casa y los tipos sociales son los que contempla en la telenovela y en el vecino de al lado. El mexicano casi nunca se entera de quién es más que en construcciones maniqueas y elementales que extrae de la cultura de masas ...

No apologies

No apologies behind “I am not going to apologize for being successful .” Romney durante su campaña presidencial La película más taquillera de todos los tiempos en la historia del cine mexicano Nosotros los Nobles ha despertado curiosidad por el resto del mundo, al grado de que sus derechos ya han sido comprados para reproducir la cinta en el cine hollywoodense. Al querer entender el fenómeno que Nosotros los Nobles ha producido los opinadores e intelectuales mexicanos han dado razones que distan mucho de cómo el film llega a resolver cuestiones que antes no habían sido planteadas y de cómo la tecnología es la que ha movido a esas clases bajas, que se creen medias, para tomar la película como tribuna. Hay una que me ha llamado la atención por errática y falta de toda perspectiva, desgraciadamente de una de los representantes de la cultura nacional cuyo carácter de intelectual es visto como indispensable: Guadalupe Loaeza. He leído estos comentarios en e...
De materias y antimaterias Si he contemplado el mundo en su totalidad y contexto ha sido desde una distancia visual como la mayoría de los mortales. He sido un viajero incansable preocupado siempre por el problema de la perspectiva y mi posición dentro de este planeta. He descubierto que ésta no se resuelve tan felizmente como cuando al alejarte dejas humanidades para encontrar otras que creías distintas, con las que compartes más cosas que te unen. Viajas lo que crees que son muchos kilómetros, millas, leguas, para verte el rostro decorado con derredores exóticos y encontrar en la cara al otro, a ti. Ves por la ventanilla del avión un mar azul y sólo piensas en no caer. Gracias a la necesidad de exploración del humano, he podido vernos desde un recorrido de 6 millones de kilómetros que ha hecho la sonda Voyager 2.  He visto la Tierra, o Earth como se le dice en inglés, suspendida en la mitad de la nada. La he visto en una fotografía que la sonda captó ...
De amistades y otros infortunios La amistad es para mí uno de los sentimientos más confusos y raros que he tenido que experimentar a lo largo de los años. Más cuando en condición de expatriado he tenido que salvar confusiones culturales para llegar a ella. Es sabido y casi un cliché que con el tiempo la amistad se torna más complicada porque al envejecer se está más propenso a no hacer concesiones que se hacían con mayor soltura en la primera juventud. Hacer nuevos amigos a los cuarenta resulta todo un boxeo de sombras para buscar la pertinencia o no de establecer una amistad, lo más cercana a la sensatez. Por eso las personas más solas del mundo tienen entre 40 y 60 años, algunos acaban de terminar una relación y los demás han perdido la fe en la humanidad. Yo nunca he sido un gran amigo. De la gente que conocí en la primaria, debido a mi cambio constante de residencia, nadie me habla y ninguno de ellos han tomado vías similares a las mías, es decir, son personas nor...

Batman que nos salve

Había querido esperar a que las aguas de la elección se amainaran. No había escrito tal vez porque no tenía sentido hablar de cosas que me superaban y que de alguna manera no podría agotar. He seguido con atención el proceso electoral con gran decepción. No por el proceso en sí mismo sino porque todo lo dicho y lo ocurrido no han sido sino crónicas de una manipulación anunciada. Las viejas prácticas del nuevo PRI no son algo que me sean ajenas. Mi pasado familiar me ha expuesto a todas ellas e incluso diría que las he visto nacer en la sala de mi casa. Tal vez por algún error en mi holograma genético decidí no dedicarme a una política que se practicaba en los años noventa cuando mi padre era parte activa de ella y podía haberme preparado para el arte de comer mierda sin hacer gestos. Muchos de mis condiscípulos de la preparatoria han decido no hacer caso omiso al cuidado de sus padres y hacerse acreedores de un linaje que ellos entienden como propio, como feudo institucionalizado, al...

Indignarse en México o los nietos de Artemio Cruz

México es un país de espectáculos. Desde la violencia organizada hasta la desorganizada guerra de Calderón. La política se aleja de ser un mal necesario al principio del mal. Por eso Televisa tiene el monopolio del pensamiento. El problema es que Televisa en realidad no piensa, se maneja a través de pulsiones que van aparejadas de cheques con infinidad de ceros. La primavera mexicana, como ahora quieren llamarle más por una idea romántica del “no pasarán”, ha despertado incredulidad ante los procesos políticos mexicanos. Una incredulidad sostenida desde tiempos inmemoriales. Ser fresa ahora es lo correcto, las fresas ahora son los que se indignan, como lo expresa una de las mantas “Soy fresa pero no pendejo”. Me inclino a pensar que este movimiento se acerca más al de los indignados y al occupy wall street que a la primavera árabe. Sencillamente porque en México la democracia como institución ya ha existido y estos chavos fresas creen que el PRI salió por la vía democrática...
Enciclopedias No pretendo hacer una apología de algo que se ha convertido en un fetiche: los libros idos y todo lo que sea una marca del tiempo. Sin embargo, las enciclopedias fueron para algunos verdaderas concentraciones de todo el conocimiento. Mi padre fue uno de ellos. Él creía en las enciclopedias. Nosotros nunca tuvimos las enciclopedia Britannica porque sencillamente mis padres no hablaban ninguna otra lengua y  mi madre en particular consideraba que hablar inglés era de muy mal gusto: bastaba con ver a todos los gringos sin clase que descendían de la Alta California a la Baja, a la nuestra, para comprobar que hablar inglés era sinónimo de incultura. Si hubiera que hablar una lengua tenía que ser el francés, no por nada su pueblo minero había sido fundado por los franceses, algunos de ellos todavía rondando por el mundo desértico Baja Californio. Al ser médico, mi padre creía en el conocimiento universal, en el conocimiento científico que podía ser local...