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Cronologías Insulares I Mi linaje, por utilizar un eufemismo, pertenece a los primeros aventureros y pobladores de una árida región en la península de Baja California en donde la mayoría que pisó suelo murió prematuramente de gota o, afirman más exactamente, de locura. Fui exiliado de mi condado del este de la árida península. Despojado y vilipendiado escribí un poema sobre la condición trágica de su geografía que insufló el odio contenido del pobre que desconfía del rico. Me quemaron en efigie. La gente tuvo miedo de hablarme. El último de mis sirvientes me advirtió de la quema. Me regaló su revólver deseándome buena fortuna. Soy parte de una casta de la que me avergüenzo, no por ser el único que menguó la vasta hacienda que poseía, sino por no encontrar el valor para acabar con mi vida, y someterme, así, al agravio patético de escribir una justificación. No soy propiamente un pacifista, nunca dominé el arte de la confrontación, nunca he visto siquiera un Cuerno de Chivo; sólo pued...
La pedagogía del oprimido En realidad busco una noción que me pueda explicar mis circunstancias y mis carencias, unas voces que sean liberadas en torno a los cánticos de una masa enardecida por la atmósfera ocasional. Una masturbación repentina, un sueño erótico adúltero, una culpa que me guíe hasta el final de los días, cuando decida ser confesado ante el lecho de muerte. Al establecer el camino de las líneas en las que iba la dirección de mi tiempo, me pude percatar que una historia debía ser descrita a medida que pasaran las cosas. Así, ver cómo me voy construyendo en unas palabras que me descubren ante aquellos que no me han leído. Una vez que me hayan descubierto podrán o no marcar, tachar o no, añadir o no, aquello que no haya escrito porque el poder de la sugerencia es ese: el añadido, el extracto de un lindo lapso en el que una historia fue corriendo, se hizo hombre y nunca se sentó a la derecha del padre ni se hizo Dios ni vendrá nunca. Los días se han acabado; los días se i...
En el país de los sueños Me refería antes a las historias que se pueden imaginar u oír desbalagadas y que no tienen o no tendrían por qué tener correlato en la existencia llamada real. Oí por ejemplo una vez que esto, los Estados Unidos, es visto como el espacio en donde los sueños se vuelven realidad. Por sueños me refiero a los que se construyen cuando el dinero se erige de por medio. Oí de albañiles que ahora construyen un mundo hecho de tablarroca y madera; de mujeres que trapean los pisos de lo que ellas consideran restaurantes de lujo. He tratado, confieso que sólo en la imaginación, de captar su esencia o lo que yo creo que es su esencia. Me siento desautorizado para echarles a perder el banquete de su mesa. Pienso que mis inconsistencias no tendrían por qué ser las suyas, aunque al mismo tiempo siento que sólo por mi deseo puedo llegar a especular lo que tengo debajo. La situación se muestra a todos los niveles: desde educación alta hasta la más ínfima. Perseguir un sueñ...
Wanted Buscar es un verbo que lleva consigo una salvedad escalofriante. “Se busca” rezaban los anuncios de las películas de vaqueros que vi muy pocas veces. “Se busca” era la consigna, a aquel que se buscaba veía con asombro y autocontemplación su retrato. Después se mostraban una serie de persecuciones de aquello que buscaban al que aparecía en el retrato. Por supuesto que aquellos que buscaban eran representantes de un poder justiciero, positivo, encarnados la mayoría de las veces por algún cherife o un vengador anónimo tipo Bronson. Decía que buscar tiene la salvedad o el riesgo, por otro lado, de no encontrar. Buscar y encontrar aparecen como un binomio de causa y efecto. Se supone que cuando se está buscando el objetivo final es encontrar, algunos más místicos diría el encontrarse. Mucho de mi vida he creído estar del lado de los buscadores, de aquellos que, en representación de un poder absoluto, buscan algo valioso. Con mi juventud al hombro me encuentro buscando algo que no he...
PEQUEÑA CRÓNICA DE LA INTOLERANCIA O EL TROLEBÚS DEL AMOR Pobre tonto, ingenuo, charlatán que fui paloma por querer ser gavilán. Rafael Pérez Botija (Letra popularizada por el Príncipe de la Canción José José, felizmente recuperado de su alcoholismo) Según dijeron era un mensaje de amor y de esperanza. Era la redención con manos salvajes. Era una coronación de laureles y una liberación suprema. El mansaje era sencillo: “el fin de los tiempos está próximo: arrepentíos” . Captaron nuestra atención anunciando un blues con slaider, su esposa por lo que dijo el improvisado blucero —de los llamados de la raza de bronce, con greña a lo roquero en capas y copetito básico en la frente—, lo seguía con una sonrisa idiota y pandero rosa tratando de llevar el grueso de los bajos reafirmándolos con un movimiento meloso. A mí que siempre me han entusiasmado los cantantes y las cosas inusitadas en los trolebúses, puse atención, imaginar algún solo de B. B. King era descabellado pero siempre hay que es...
La invención de los talentos La sanidad del cuerpo en la que me empeñado sólo por no perecer a manos del olvido ha sido una farsa. Cuido de mí para nada, para no tener que concurrir al médico en este país al que vine porque no tenía nada mejor en qué ocupar mi tiempo y mis esfuerzos. Soy aparentemente sano, me he dedicado los ratos libres a ejercitar el cuerpo para liberar la neurosis de sentirme atrapado: he tratado de moverme más de lo acostumbrado. En ocasiones es molesto. No me queda energía para pensar en lo que me gustaría decir, en escribir esto, algo así como un archivo testimonial de mis días en lo que no pasa nada. Ese es el problema: la soberbia es uno de los grandes pecados capitales. Me preocupa en demasía tratar de verter situaciones que tengan algún valor estético, alguna conceptualización críptica, y no he llegado a ningún lado. El tiempo sigue pasando y cada más me acerco a lo que el mundo teme, me acerco al final de la construcción de la vida por la que muchos mueren...
Esta es la tercera (y última) entrega de la persecución que Johnny ha tenido desde hace tiempo. La hago pública sólo por el placer morboso de exhibirse, de ser excéntrico y de saber que nadie ha de tener tiempo para leerla. El perseguidor de Johnny ( Finale larguísimo ) III El perseguidor se hizo como de agua, como de ceniza, como de silencio y dejó de servir de pretexto para componer las normas vacías del tiempo, que repito hasta el cansancio. Y es que hablar sin morderse la lengua es creer que las cosas se sucedieron como si todo hubiera pasado. Entre tanto el alma del que perseguía una cola, o que como cola se perseguía, era un mundo de oportunidades, era un mundo todo limpio en donde la única miseria que podía verse estaba oculta en cada uno de nosotros, aquellos que bañados diariamente con agua de todas las temperaturas posibles buscábamos dignidad al mejor precio. Y aquí me interpongo, me abro de pecho para buscar algo más que la rabia en el cuerpo de no saber a ciencia cierta ha...